6 de febrero
Quien conversa con Pieter Slaman, director de Cultivo y I+D en Little Leaf Farms, percibe de inmediato su apertura y su aguda capacidad de reflexión. Pieter tiene 56 años, recientemente se convirtió en abuelo y creció en Westland. Su carrera en horticultura empezó temprano. A los 17 años dirigía una explotación de 1,5 hectáreas de tomate y lechuga. A los 28 vendió la empresa y exploró oportunidades fuera del sector, pero la horticultura seguía llamándolo. Terminó dirigiendo una de las empresas de invernaderos más sostenibles, una etapa que le enseñó lo exigente que es gestionar el clima y el cultivo al mismo tiempo.
Hace diez años, Pieter se trasladó a Estados Unidos para ayudar a construir una nueva iniciativa de hortalizas de hoja cultivadas en invernadero. Aquella iniciativa se convirtió en Little Leaf Farms, hoy uno de los nombres más reconocidos de la horticultura en Estados Unidos.
Una etapa pionera llena de aprendizajes
El inicio de Little Leaf Farms fue intenso y emocionante. El diseño del invernadero se veía bien sobre el papel pero resultó impracticable en la realidad. «El plan de iluminación no era adecuado para la lechuga y el sistema de agua carecía de filtración. En lugar de lechugas verdes y frescas, las canaletas se llenaban de algas.» Aun así, el primer año terminó con un balance positivo, que Pieter atribuye a la perseverancia, al aprendizaje continuo y a un círculo de expertos que acompañó el proceso.
La visión estuvo clara desde el primer día: lechuga de origen local, sin pesticidas, fiable y consistente en calidad. Para los consumidores, pero también para los socios de toda la cadena de productos frescos. Tras un arranque intenso, el equipo lo controló con rapidez.
Escalar, ir rápido y tomar decisiones claras
Little Leaf Farms creció con rapidez. Nuevos sistemas de tratamiento de agua, una receta de luz mejorada y un enfoque de cultivo cuidadosamente basado en datos impulsaron avances notables. La curva de aprendizaje comercial también fue pronunciada. «Pasamos de una simple bolsa de plástico a un envase clamshell de gama alta para envasar la lechuga, y fue un éxito sorprendente. Menos lechuga por el mismo precio, pero un aumento significativo de las ventas.»
Hoy, Little Leaf Farms opera 27 hectáreas de invernaderos de alta calidad en tres ubicaciones. La innovación sigue en el centro de la empresa.

Los datos como brújula
Los datos son la columna vertebral de la operación. «Desde el primer día se midió el peso de cada planta y cada cosecha se registró con precisión. Así se creó un sistema de cultivo estable y predecible.» El ordenador de clima de Ridder sostiene los ajustes diarios, algo esencial porque incluso pequeñas desviaciones en el peso de la planta influyen directamente en la producción y en los resultados.
El poder de la conexión
A lo largo de la conversación, un tema se repite: el valor de una red sólida. A Pieter le gusta trabajar con socios en los que pueda confiar de verdad. Ha colaborado durante años con el mismo constructor e instalador de invernaderos, y Ridder también forma parte de ese círculo.
La colaboración no siempre fue fluida. Hubo un periodo en que la relación se tensó. «Algunas solicitudes quedaron sin respuesta y yo no me sentía escuchado.» Esto incluso llevó a cambiar a un competidor. Finalmente, ambas partes volvieron a conectar. Personas nuevas, mejor comunicación y más atención restauraron la confianza. Para Pieter, esa es la esencia de una alianza fuerte: «apertura, honestidad y voluntad de adaptación».
La implicación del equipo de Ridder marca realmente la diferencia. La retroalimentación, la rapidez y la fiabilidad generan calma, y esa calma es necesaria cuando se quiere crecer a gran escala.
Automatización, robótica y futuro
La disponibilidad de mano de obra es, a ojos de Pieter, el mayor reto de la próxima década. El número de jóvenes productores disminuye y cada vez menos personas saben realmente «leer» el clima dentro de un invernadero. La automatización, la robótica y la IA serán por tanto más importantes, mientras el papel humano seguirá siendo imprescindible.
Es un papel que Pieter asume con gusto. «Conectar a las personas, ofrecer perspectiva y asegurar que todos entienden el rumbo. Si no hablamos entre nosotros, no se puede crear estabilidad.»

Regreso a Europa
El otoño pasado, Pieter fundó su propia empresa, Growing as a Service LLC, para ayudar a las organizaciones a estrechar la conexión entre el terreno y la dirección. Seguirá apoyando a Little Leaf Farms. En 2026 regresará a Europa para estar más cerca de su familia y poner en marcha un nuevo proyecto: una empresa de lechuga de 4 hectáreas, con planes de crecer hasta 25 hectáreas. La ambición es clara: producir sin pesticidas, lograr un desempeño sólido en sostenibilidad mediante calor geotérmico y refrigeración a través de un río subterráneo, y construir un sistema de cultivo listo para la próxima generación. Y, como él dice: «lo haré rodeado de un grupo de socios de confianza.»
Con su mentalidad pragmática, su experiencia y su visión, Pieter sigue siendo un pionero inspirador. Su historia demuestra hasta dónde se puede llegar cuando se aprende continuamente, se escucha y se construyen relaciones a largo plazo. Y, por encima de todo, cómo la colaboración, los datos, la tecnología y la confianza forman la base del crecimiento sostenible.


